Hace dos años, me fui de vacaciones "saludables" a Lanzarote.
Con saludable me refiero a que me fui a un hotel spa a que me den masajes y a desconectar un poco del año tan intenso que había tenido. Me fui sola y me lo pasé bomba.
Estuve 5 días y mi actividad en la isla era de lo más gratificante.
Por las mañanas, excursiones para conocer todo y por las tardes, masajes de algas, de chocolate, de pies, de espalda...vamos...de todo un poco, como toda una marquesa que dicen que soy.

Reconozco que por momentos pensaba...esto es una guarrería porque cuando me dieron mi primer masaje de algas...al terminar me duché siguiendo las instrucciones de la señorita experta, sólo con agua para sacarme esa asquerosidad.
Pero no podía ponerme jabón por lo cual estuve durante 2 horas oliendo a sirena muerta y me quedé en la habitación porque dije...como explico a todos los seres humanos que me rodean que no huelo así habitualmente....
Una de las excursiones era subir a un camello y dar un paseo por una preciosa zona volcánica.
Y claro cuando el monitor en el autobús comenzó a dar las instrucciones, ya empezaron los problemas.
Dice el señor: "...ahora bajaremos del autobús y nos pondremos en fila, en grupos de 2, cada uno tiene que llevar a su compañero y así cada pareja subirá a un camello."
Y yo dije, ya estamos...la famosa parejita y ya me dirás de donde la saco yo ahora? Porque la mayoría de los que venían en la excursión eran o bien parejas o grupos pero sólos...sólo yo.

El señor continúa diciendo "... las personas que tengan más peso se pondrán a la izquierda del camello..." y dije, vamos empeorando!.
No solo tengo que buscar un/a compañero/a sino que además tiene que ser más gordo/a que yo porque no es cuestión que además de que el mundo me recordara que estoy sola, como para que encima me haga sentir gorda.
Entonces, giré mi cabeza y la asomé detrás del cabecero de mi asiento buscando a un compañero/a. Y nada.
Entonces miré hacia adelante con ojitos pispiretos y vi a un matrimonio con una niña y dije...aquí está mi compañera...es más bajita pero bueno, está sola. Y es más delgada pero no pasa nada...al menos ya tengo compañera.
Entonces me acerqué al matrimonio y hablé con ellos, eran franceses y nos emparejamos.
Pero las parejas las hicieron ellos y entonces el padre subiría con la niña y yo, con la mujer. Y así entonces, ya tenía con quien subir al camello.
Y lo mejor de todo es que ella estaba más gorda que yo así que nos hicimos amigas...y hasta hoy.
Anoche fue el cumple de su marido y me invitaron. Siempre que hay reuniones de todo tipo, deportivas o especiales, estoy en su casa.
Y me lo paso bien porque practico el idioma y además es una salida diferente.
Ayer si bien todo era estupendo, hubo momentos en que creí hundirme en la miseria.
Eran todos matrimonios...como siempre y yo misma, con mi mecanismo!
En total 7 parejas y yo pasé a ocupar el lugar de una esposa de vacaciones así que ese hombre y yo, formábamos las 7 parejas.
Cena deliciosa y champagne. Y yo pensé...el champagne sube!!! Pero no, el bueno, no, doy fe porque hoy que me levanté sin un mísero dolor de cabeza.
Bastante diferente a cuando salgo a bailar y me tomo un cubata de garrafón seguramente, y me levanto como si mi cabeza fuera un gran balón de fútbol.
En un momento de la noche una encantadora francesa, casada con un italiano se me acerca.
Esta gentil mujer me pregunta, cual es tu marido? Y yo me quedé a cuadros y dije, no, no he venido con marido. Y la bella e inquisidora toca cojones insiste...no ha venido?.
Y yo pensaba...esta tipa no tiene nada más que hacer que preguntarme a mi esto!. Pero educadamente dije, no, no tengo marido.
Su cara se quedó pálida y me dijo la muy hija de satanás...lo siento.
Y digo esta tía es tonta? Que piensa que soy viuda? Y me alejé de ella al ritmo de Tina Turner que ya sonaba para que todos comenzaramos a bailar.
Mientras bailábamos, todos seguían tomando champagne, yo entre ellos.
De pronto me entró una pequeña angustia y pensaba...yo quiero un marido para que estuviera aquí conmigo y al menos cuando yo movía las caderas al ritmo de Shakira podría agarrarme a el con movimientos ondulantes, porque el resto lo hacía aunque sinceramente...no mucho, cada uno iba a su bola.
Y esta encantadora chica me miraba con interés y yo pensaba...que le pasa a esta...que me olvide hombre!. No le bastado con hacerme sentir SOLA y VIUDA???
La pequeña angustia se esfumó, al tiempo que el champagne de mi copa seguía frió y era, porque seguían poniéndome claro!.
De pronto, salgo al jardín a fumar y sale la mujer en cuestión y yo digo Dios....esta señora se ha propuesto fastidiarme a mi la noche?
Y no, todo lo contrario, ellos eran todos muy educados e intentaban que yo entendiera todo lo que hablaban por eso, nos había colocado estratégicamente en la mesa para que, durante la cena, yo pudiera hablar en español con algunos. Y esta chica, educada, hablaba perfectamente español.
Entonces, mientras me estoy fumando mi cigarrillo ella me contó que vivió mucho tiempo en Venezuela y en Méjico, que estuvo de vacaciones en Argentina, que conoció la Patagonia y etc.etc.
Realmente me di cuenta que la pobre, sólo quería que yo no me sintiera fuera de juego, porque vale que puedo hablar francés con una o dos personas pero cuando hablan entre 14 no pillo nada.
Así que finalmente, me lo pasé súper bien. Los dueños de casa son encantadores y los niños que por ahí estuvieron (sólo en momentos puntuales) eran como de cuento.
Eran cinco niños de entre 6 y 10 años. Cuando llegaban los invitados, ellos bajaban a saludar y luego, subían a su zona de juego. Cada uno, el que podía me saludaba en español...lo otros en su perfecto francés.
A la hora de apagar las velas bajaron ya con sus pijamas puestos y una vez que cantamos el feliz feliz, comieron la tarta, y todos otra vez todos para arriba.
Y cuando nos pusimos a bailar, vimos cabezas asomadas de los 5 que se suponían ya debían estar en sus camas...espiándonos.
No me extraña, yo hubiera hecho lo mismo. Entonces los correspondientes padres, los hicieron bajar, bailaron con nosotros y luego de dos canciones...ala...a la camita. Pero eran tan educados, tan dulces que me encantaron.
Digamos que, lo que parecía que iba a ser algo normal tirando a aburrido no fue así. Me lo pasé bien, comí deliciosamente, bebí con moderación y luego, me vine para casa.
Sólo me quedo con la reflexión de que, para muchas cosas, hacen falta dos.
Y entre ellas está la de subir a un camello, ir a una fiesta donde todas son parejas, y hasta para envolver un triciclo...
Pero no pasa nada, sé que para muchas otras cosas, estar sola es la bomba!!!