No soy cenicienta (por la carroza) ni Blancanieves...pero hoy me lo he pasado como un enano.
Puntual como una inglesa (?) llegué al restaurante donde trabaja mi amigo E.
Media hora antes estuve pensando...que me pongo?. Mi duda estaba originada por la situación medioambiental. Pensé...hará calor? Me respondí: SI.
Estaré de pie mucho tiempo?. Supuse que SI.
Me tengo que poner la camiseta del restaurante...de color será? Esto condicionaba la ropa interior, porque si era negra, hacía falta sujetador al tono. Y si era blanca, no podía llevar sujetador negro. Así que me llevé dos. No puestos, sino uno puesto y otro...en un bolso/mochila.
Y si tenía que llevar camiseta...me tenía que poner pantalón? O sería mejor una falda? Me dije...y si tengo que subir como un simio a la carroza porque no hay escaleras?. Es que una no sube todos los días a una carroza...bueno, al menos, yo NO. Sentencié...falda...no es lo más apropiado.
Me decidí por unos vaqueros, chanclas con plataforma (por si me pisaban), pelo recogido y una botella congelada de Aquarius...por las dudas.
Una vez en el restaurante, me puse la camiseta, negra.
Y salimos E, una amiga suya (por suerte) y yo hacia el Retiro.

Llegamos, había mucho ambiente (nunca mejor dicho) y buscamos la carroza. Sabíamos que salíamos en tercer lugar, pero la nuestra que tenía el nombre del restaurante en el frontal, estaba en sexto lugar. Pese a eso, salimos en tercer lugar como estaba organizado.
Nos acercamos y pensé...que alto está esto...como subiremos?. Mi amigo E no me dio tiempo a seguir pensando. Saludó a unos que ya estaban en una especie de furgoneta descapotable o algo así que estaba aparcada al lado del camión-carroza y le dio mi mano a un gentil señor.
Acto seguido, me cogió del culo como si fuera una anciana y me empujó. En un abrir y cerrar de ojos, había subido a la furgoneta y de allí...terminé directa en el camión/carroza.
Una vez todos arriba, tuvimos que hacernos sitio porque todos ya estaban en sus puestos. El ambiente era genial y M, la amiga de E y yo, éramos las más cortadillas.

Allí todo el mundo estaba en bolas, y nosotras dos, con nuestros vaqueros, nuestras gafas y nuestros bolsos. Los chicos y chicas de la carroza tenían los móviles en los tangas y poco más. Nosotras...mujeres de bolso en mano...nos sentíamos de otro planeta.
Poco a poco fuimos sintiéndonos más cómodas...no había otra opción, el ambiente era fenomenal y había que reírse y pasárselo bien y estábamos en el sitio correcto para ello. Los compañeros de carroza eran súper divertidos.

Nos ubicamos en un sitio estratégico, podíamos ver bien, pero no era necesario que nos vieran a nosotras, me refiero a M y a mi, porque E ya estaba al borde de la barandilla moviendo sus caderas al ritmo de la música electrónica.
Nuestro lugar era justo detrás de dos pedazos de tías...sudamericanas ellas que eran preciosas.

Estar ubicadas detrás de estos cuerpos sólo provocaba que no nos mire...ninguno de los hombres heteros que estaba presente en la manifestación (esto...me tranquilizó).
Tenían unos pedazos de cuerpos de escándalo. Y cuando se dieron vuelta...eran muy guapas las jodías.
Curiosa pregunté a mi E si eran hombres o mujeres y eran mujeres.

Como digo...detrás de estas chicas estábamos perfectamente ubicadas, hasta que la dueña del restaurante y por ende...de la carroza, las hizo bajar porque no eran del restaurante y tampoco estaban contratadas como otr@s go-gos.
El argumento fue (y ahí dije dios no!!!) tenemos que dejar espacio para Malena Gracia y sus bailarines. Allí pensé...ahora sí que estoy jodida. Con la Malena esta, en esta carroza, tenemos televisión seguro.
La carroza arrancó y con ese movimiento, todos comenzaron a enloquecer.
Hacía calor pero mis compañeros de vehículo tenían unas pistolas de agua y mojaban a todos los que por allí danzaban. También mojaban al público y el público nos mojaba a nosotros.
El espectáculo era genial. Detrás de nuestra carroza había un pedazo de camión inmenso con un ti@ guapísimo al frente.

Estaba este Adonis tan ensimismado en su papel que no se daba cuenta que casi, se le sale un testículo...vamos que el bañador con brillantitos era pequeño y claro, tanta contorsión...provocaba ciertos inconvenientes. Conste que de este detalle, se dio cuenta E...que está en todo.
A Malena Gracia, la reina de nuestra carroza sólo la vi un segundo, cuando subió y se sentó en un sillón como si fuera una reina. Y a su lado tenía a dos pedazos de mulatos que quitaban el sentido. Pero bueno...ya se sabe...tíos guapos, sexys, metrosexuales, depilados, con tableta de chocolate en los abdominales igual a GAY.
La carroza seguía y los personajes se soltaban más la melena...si cabe. M y yo estábamos ya pasándonoslo genial cuando de pronto alguien me mete un micrófono cerca de mi boca. Con horror miro el micro y veo TELEVISION ESPAÑOLA. Menudo susto...inmediatamente, me fui para otro lado como diciendo...conmigo no es y yo no respondo a ninguna pregunta. Cuando reconozco que había subido prensa a la carroza le dije a M...esto se complica.
M se quería meter dentro de unos de los cubos de bebidas para esconderse y yo, miraba para el lado contrario para donde estaba la cámara. TVE estuvo un buen rato en nuestra carroza pero finalmente, se fueron. Nosotras, volvimos a pasarlo estupendamente.
Unos minutos más tarde, otra vez televisión. Se subió a nuestra carroza, una periodista de La Noria, de Tele 5. Pero acabo de ver el programa y solo salen todos los despelotados...nosotros NO.
Destaco de esta mi primera carroza gay...este culo.
Era impresionante, y era de un transexual argentino. Esto me lo contó M que claro...sabe todos los pormenores de sus amigos o conocidos. Esta chica antes chico tenía un culo estupendo.
Luego de un par de horas, y cuando yo estaba a punto de tirarme de la carroza porque me moría de ganas de ir al lavabo, mi amigo E me dijo, tengo que irme a abrir el restaurante. Y yo dije...pues yo me bajo.
Y a las 21.00 hs. después 3 horas subida a la carroza y viendo un espectáculo genial, me bajé. Un minuto antes un simpático joven desde una terraza de un edificio de la Gran Vía nos tiró un cubo de agua que nos refrescó bastante. Bueno, eso siendo optimista y pensando que era agua para refrescarnos.
Y así ha pasado mi día del Orgullo 2008. Ha sido muy divertido, me he reído, he bailado, he visto Madrid desde las alturas de ese extraño vehículo y me ha encantado ver a 1.000.000 de personas según COGAM disfrutando de este día en el que se festeja la libertad de cada cual de hacer con su vida, lo que le da la gana. Y yo he estado allí para verlo.