
El aburrimiento y el reposo tienen muchas cosas positivas. O eso creo.
Cuando estoy aburrida pienso tantas cosas y tantas veces, que por suerte no llego a ninguna conclusión coherente.
El reposo hace que me aburra muchísimo y sumado al aburrimiento que ya llevo en el cuerpo desde hace unos meses, ha provocado que por mi cabeza, vengan y vayan estúpidos pensamientos.
Y ayer por la tarde...llegaron a su momento más álgido.
En mi cabeza se montó un circo de ideas, pensamientos, decisiones, anulación de las decisiones tomadas, que he recordado lo que dice mi hermana de mi misma "
vos aburrida, sos peor que mono con revólver...".
Esto confirma que el ocio y yo, no somos buenos amigos.
Entre tanta tontería he pensado que, si volviera a nacer, sería
ama de casa.
Tendría un
marido y
cuatro hijos.
También tendría suegra, yernos, cuñados, sobrinos, sobrinos nietos y todo lo que corresponda, según la edad por la que transitara, mi nueva vida.
No me hubiera ido de mi país por lo que ahora tendría el colesterol en 650 porque comería carne de vaca, de la rica, día sí y día también.
Pero no sería un ama de casa al estilo conservador o antiguo (según el punto de vista) , cocinando, tejiendo y bordando...sino una con pasta -de mi sufrido marido- que me permitiría vivir a priori, una vida maravillosa.
Haría tai chi, pilates (con entrenador personal, claro está), jugaría tenis, paddle, por ejemplo.
Estaría tarde sí y tarde también de compras con mis amigas muy pijas. Iríamos a visitar a nuestras amigas, Carolina...Herrera o a Puri, Purificación García.
Mis zapatos serían todos de Manolo, Blahnik por supuesto.
Y no tendría más problemas que, a la hora correcta, ir a buscar a mis niños al súper mega colegio pijo de la zona alta, donde yo viviría.
Cuando por causas inexplicables me aburriera, cogería a mis niños y a mis amigas y me iría de vacaciones a un lugar exótico pero carísimo de la muerte.
Mi gran preocupación sería...que las empresas de mi marido -que tendría que tener varias- no le quiten tiempo para estar conmigo, siempre y cuando...yo tuviera ganas.
Además le pondría un detective privado a mi marido para que no me la pegue con la secretaria, proveedora, clienta o la lagarta de turno, porque si se me enamora de otra...se me acabaría el chollo.
Me enamoraría (entre tanto ejercicio físico) de mi entrenador personal veinte años más joven que yo. Pero me duraría poco, hasta que mi marido se diera cuenta y me obligara a dejarlo. Y así lo haría porque en el fondo...el amor no sería importante.
Mi piel estaría como el de una geisha de terso y brillante, producto de tanto potingue que me pondría Pepa, mi esteticien privada.
Y los spa serían como el mercado para mi porque entre tanto ajetreo...a veces, sólo a veces, mis músculos se tensarían un poco. Y como eso no sería compatible con mi súper vida, tendría que tratarlo con urgencia.
Una vez imaginada la vida que me gustaría tener si volviera a nacer y todo provocado por estar tumbada en el sofá mirando la lluvia...me levanté.
Me dije...espabila mona que es hora de cenar.
Entonces, me comí un par de alcachofas y una patata hervida.
Mientras cenaba esa comida de pájaro me dije...joder...que capacidad para pensar estupideces!.
Pero bueno...ya ha pasado, ha sido sólo un mal domingo. Ya veremos que pienso en el próximo atracón de aburrimiento.
Aunque creo que sería muy saludable, bajar los pájaros del triciclo y ponerme yo que para eso, es mio.
Vamos...que debería controlar a estos bichos porque sino, me temo que en algún momento, alguien me sugerirá la brillante idea de colocarme un monísimo chaleco de fuerza (de marca, claro está).
Pero por suerte ya es lunes, el cuerpo va respondiendo como debe y yo, ya estoy en pie de guerra buscándome las habichuelas...con optimismo y sin pájaros en la cabeza.