Como diría la amiga
Karen, en mi barrio...pasan muchas cosas.
Mi comunicación con el vecindario es, a través de la terraza y sólo con algunos vecinos de los edificios colindantes.
A los de mi edificio les tengo declarada la guerra porque muchos son insoportables y más insoportables aún son las obras que todavía están ahí...paradas y a espera de...quien sabe que.
Entonces mi vida con los vecinos, podría parecer una peli de Almodóvar y llamarse..."Conexión entre terrazas" o " La vida del barrio...desde las alturas".
Mi gran vecina es Conchi, una viuda de muy buen ver, andaluza y muy simpática. Ella vive en el edificio de al lado y nos conocemos desde hace años.
Tiene su carácter y se enfrenta a cualquier ruido a deshora, gente extraña en terrazas amigas y cosas así.
Conchi es genial. Es una abuela en potencia y me regala brotes de geranios para que yo plante en mi terraza, me pasa un bote con ajo blanco que lo hace riquísimo o gazpacho...porque sabe que yo como cosas, menos elaboradas.
Y lo mejor de ella es, que es una guardiana. Cuando alguien viene a mi casa tiene que presentarse...si se le ocurre salir a la terraza.
Y como ese alguien esté solo o sea, que yo no esté en casa, Conchi le hace un interrogatorio fino... quien es, que hace ahí y donde estoy yo.
Más allá de la terraza de Conchi, están...los sudamericanos.
No son un grupo de música, sino un matrimonio muy majo venezolanos, jóvenes y muy tranquilos. Dicha tranquilidad se ha esfumado porque hace 4 meses, han tenido un bebé por lo que el silencio de las terrazas, ha terminado. Pero como es un bebé...tiene que llorar y eso, no molesta...aunque despierta!.
La novedad es que hace poco, ha llegado a la terraza de enfrente una chica.
Su terraza es mínima, más o menos 1 metro x 50 centímetros... pero tiene pinta de ser la parte más grande de la casa porque ella, siempre está allí.
Pero no vean como da de si su pequeña terraza!Esta chica es muy guapa y al parecer, muy sociable y le gusta conectar con el vecindario.
El primer día que salí a la terraza y vi a Dido con la mirada fija en el edificio de enfrente, me encontré a la que yo llamo
Julieta.
Julieta siempre está sonriendo y cuando tú estas a lo tuyo...colgando la ropa o regando las plantas ella...te sonríe.
Realmente a veces me gusta su simpatía, pero otras pienso...esta tía no tiene problemas...porque sonríe siempre...se drogará?.
La Julieta en cuestión -que la llamo así porque siempre está en su balcón-terraza- se ha puesto en ese mínimo espacio exterior una hamaca colgante. A veces la quita, pero siempre está allí..en la terraza.
Cuando no está leyendo, está mirando el cielo, está sonriendo a todos los vecinos...creo que sí...definitivamente...algún porrito de la risa se debe fumar!.
A veces pienso: "esta chica no trabaja? Que hace todo el día en la terraza?".
Acto seguido me doy cuenta que, si yo la veo es porque estoy igual que ella, en casa, por lo tanto...me olvido de los temas de Julieta.
A mi gato le gusta, porque ella muchas veces lo llama y claro...yo la quiero matar porque ella está en el edificio de enfrente y Dido no es Batman así que no puede acercarse.
Y si así fuera...la mato a la
Julieta esta, porque mi gato se caería de un cuarto piso.
Pero anoche, he comprobado que esta chica...se lo monta de miedo.
Me acosté tarde, el calor era insoportable pero no me gusta dormir con el aire acondicionado puesto, por lo tanto...regué la terraza y dejé las puertas abiertas para que se refresque la casa y yo, con ella.
Sobre las 4 de la mañana...escucho correr a Dido por toda la casa y además, escucho ruidos extraños fuera.
Me levanto, salgo al salón y luego a la terraza. Y no veo nada que me llame la atención en mi terraza, pero...si...en la de
Julieta.Como yo estaba medio dormida, además no veo tres en un burro, y era de noche...fijé la mirada para ver que pasaba.
Mi gato, subido a lo alto de la terraza también estaba con la mirada clavada...en la situación.
Y distingo dos sombras. Julieta...no estaba sola. Pero tuve que mirar varias veces para ver cual era el problema y el porque de los ruidos extraños.
La sombra de Julieta estaba de pie apoyada contra la pared (no es para menos, su terraza aparentemente...no da para más) y otra sombra se echaba encima de ella con gráciles y acompasados movimientos.
La situación era algo así como si la sombra...que NO era la de Julieta, estuviera taladrando algo en la pared por los movimientos que hacía. Pero lo que yo escuchaba, no eran ruidos de "taladros".
La sombra del acompañante de Julieta estaba frente a ella y era la que hacía los movimientos por lo que yo pensé... ella será muy guapa pero no es Jesucristo (por lo de la crucifixión), por lo que cuando mi neurona comenzó a funcionar, intuí dormida... lo que pasaba. Aunque reconozco que no estaba totalmente segura.
No se imaginan mi cara cuando medio confirmé la situación.
Pensé...que hago yo parada en medio de la noche mirando hacia la terraza de mi vecina en ese momento tan aparentemente íntimo? Aunque bueno...de íntimo tenía poco si estaba en una terraza donde la podíamos ver todos...!
Pero en ese momento me sentí como un voyeur ocasional y ridículo porque estaba dormida, vestida para dormir en verano (?) y con un gato en brazos. Está claro que no era mi intención observar los rollos de la vecina.
Acto seguido, y con mi gato en brazos, me metí dentro de casa y cerré las puertas de la terraza, pero claro...son de cristal.
Pero como yo no estaba muy convencida que lo que había visto o lo que mi mente me sugirió...volví a mirar. Y confirmé que las sombras...estaban folleteando/enrollados/dándose el lote o follando lisa y llanamente....como Dios manda (perdón por la expresión...de dios..digo!).
Con el malhumor que yo tuve esta semana por la falta de internet, me dije...vete a dormir...porque esto es lo único que te faltaba. Por suerte, me dormí en el acto. "Acto" de dormir...claro está.
Y esta mañana...me levanté y salí a mi terraza. Miré hacia la terraza de Julieta allí seguía ella con su Romeo ocasional.
Ahora ellos estaban sentados en la mini- terraza, ella vestida o al menos...se le veían unos tirantes de algo. Estaban desayunado, mirando fotos o algo así y reían. Yo pensé que majo Romeo, después de tanta actividad de madrugada...ahí esta él, con Julieta...pasando la mañana. Y no estaba nada mal el chico.
A esas horas yo siempre...estoy manguera en mano, regando la terraza y una vez más, Dido me delata. Se sube al borde y ella, lo llama.
Yo miro a Romeo y a Julieta, ella me sonríe...como siempre (será modelo de dentífricos?) y Romeo me saluda.
Me encontré en la situación embarazosa de decir algo que no sólo sea
"... buen día...ni menudo polvo te echaste anoche..." así que sólo dije...
"hola...es que mi gato es muy cotilla". También podría haber dicho..."
oyes...que bien que conectaís no...digo por la unión cuasi perfecta que pude distinguir entre sombras...". Pero preferí callar.
Romeo y Julieta sonrieron a mi frase y pensé...me habrán visto anoche? Pensarán que yo he querido mirarlos?. Y nada más lejos de la realidad.
Nunca sabrán que sólo soy una cegata con mal dormir y que me despierta cualquier ruido!. Creo que a ellos, yo les importaba muy poco y bien por ellos. Así que yo, me despreocupé.
Julieta tiene que agradecer al cielo muchas cosas. Una...que anoche le tocó fiesta y otra que Conchi no se haya despertado.
Si así hubiera sido se la hubiera caído el pelo, el caso que no estuviera depilada porque vamos...los echa rápido de ahí y hasta me imagino sus palabras
"pero que espectáculo es este".Pero por suerte para ellos, Conchi tiene el sueño más pesado que yo.
Todavía no sé si lo que siento es una cochina envidia o estoy sorprendida con lo que le da de sí su metro y medio de terraza...!
De todas maneras, bien por Julieta...pero que se cuide de Conchi que le llamará la atención en otro arranque sexual veraniego que tenga la nueva vecinita.